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Lifting Facial sin cirugía.

La nueva técnica de lifting facial no quirúrgico con implantes tensores, trata la flacidez facial con resultados excelentes, sin necesidad de pasar por el quirófano.

La flacidez facial es uno de los signos más evidentes de envejecimiento que afecta a millones de personas, hombres y mujeres. Pliegues en la mandíbula y el cuello, surcos del rictus y papada, son signos frecuentes. Para muchos pacientes con flacidez y descolgamiento facial, el quirófano supone a menudo una barrera insalvable para tratar eficazmente este problema estético.

La nueva técnica de lifting no quirúrgico con implantes tensores para el tratamiento de la flacidez, resulta una alternativa de elección para aquellos pacientes que buscan mejorar este problema y no están dispuestos a someterse a una intervención quirúrgica.

Se trata de una técnica mínimamente invasiva que se realiza en consulta y que produce un efecto lifting inmediato y sostenido en el tiempo, de 1 a 2 años dependiendo del tipo de paciente y grado de flacidez que éste presente.

El procedimiento consiste en “colocar” un fino implante tensor, formado por una combinación de ácido poliláctico y glicólico. Este material es progresivamente reabsorbido y genera de forma gradual anclajes de colágeno natural que aportan sostén y estructura a las áreas del rostro y cuello donde existe un mayor nivel de flacidez. Habitualmente se utiliza una pequeña dosis de anestesia local que consigue hacer el tratamiento prácticamente indoloro.

Los efectos son inmediatos y el paciente se reincorpora a su vida normal rápidamente con sólo una pequeña inflamación en el área tratada y algún pliegue en la piel donde ha sido anclado, que desaparecen en unos días.

Este tratamiento puede asociarse a toxina botulínica y a ácido hialurónico para obtener un resultado global.